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miércoles, 28 de noviembre de 2012

El Arcano Alcarria.

Un Camino Hacia lo desconocido.


Después de tantos años investigando y recuperando legados de un tiempo pasado, conocí en este camino hacia lo desconocido a gentes de lo mas dispares y con cuyos conocimientos se fue gestando, desde las sombras, y en el mas profundo silencio, este arcano que hoy despierta de su letargo: El Arcano Alcarria.
Un arcano que partió desde la Torija templaria de la alcarria adentrándonos por un camino que atravesaba, el anteriormente citado, monte de animas: el Monte Ibarra, y el cual nos conduciría hacia  ese pueblo de Brihuega en donde tantas hazañas y gestas heroicas, así como de leyendas y tesoros su tierra y gentes encierran.
Descubrí lugares insólitos y para muchos desconocidos. Hable con sus gentes. Ahonde en sus historias, creencias y supersticiones.
A cada paso que daba crecía en mi no solo el conocimiento de una tradición tan antigua como mágica, sino también la curiosidad por todo aquello cuanto nos habríamos perdido al estar nuestro campo de visión cegado por esa ignorancia,  que muchas veces nos impide  ver , descubrir y disfrutar de esos enigmas del pasado.
Como si del  eterno aprendiz o como le llama la tradición, el iniciado me tratara, seguí  igual de insaciable y ávida a la búsqueda de esos conocimientos a los que muy pocos les era legado.
Con lo que aprendí a ver en cada una de las piedras de sillería que componen las iglesias, ermitas y catedrales, en busca de esa marca del cantero, en su mayoría pertenecientes a alfabetos antiguos, mágicos y astrologicos, e incluso cargadas con mensajes encriptados dejados por solo Dios sabe que motivos por los constructores masones.
Supe ver en cada detalle la importancia que estos encierran, examinándolas  palmo a palmo. Como los que encierran  esas hieráticas majestades templarias, las vírgenes negras y que el clero terminaría cubriéndolas de ricas  vestimentas adornadas con flores de liz y otros bordados con hilo de oro, para ocultar su verdadera identidad.
Llegé a sentir casi que la misma obsesión que el monarca Felipe II por el cuadro del Jardín de las Delicias del Bosco, intentando  descubrir las claves alquímicas que en sus imágenes y escenas se encierran y que acompañaron al monarca en su lecho de muerte, intentando encontrar las claves que le conducirían hacia la obtención del elixir de la vida, para poner remedio  a esos problemas de salud que sufrió en sus últimos años  de agonía.
Y que decir de Cívica, esa aldea que parece perdida en un punto de la alcarria y que es la culpable y  corazón de este libro que hoy os invito a descubrir y que habéis  estado desojando, aunque de forma muy resumida en cada uno de los artículos que aquí e escrito.
Todo este camino, me condujo hacia otros  lugares que aunque parezcan totalmente distintos, el uno del otro, inexplicablemente se encontraban unidos  entre si, ya no solo por el lugar sino por quienes fueron sus artífices, como Felipe II y su  monasterio del escorial comparado con el templo de Salomón, recuperando las tradiciones y leyendas que siempre envolvieron a estos lugares, así como Franco con el Valle de los Caídos en Cuelgamuros. Felipe II y Franco, dos amantes de estas ciencias antiguas y que se vieron atraídos por las virtudes de esa fuente de agua medicinal de Cívica.
Una fuente que me condujo a hacer un paréntesis arcaico para desvelar los enigmas y enclaves de estos lugares y de los mensajes ocultos que en ellos quisieron dejar plasmados.
Y como muchas veces siempre hay algo  que cuando nos lo cuentan, no solo puede llegar a cambiar nuestra vida, si no a despertar mas si cabe en nosotros la curiosidad, empecé este libro con una  leyenda que me contaron en mi niñez, así como otras muchas,  y que con migo fueron creciendo hasta el punto de que con el paso de los años descubrí que era la verdad que se ocultaba tras de ellas. El aullido; los Tesoros malditos...
Y al igual que empecé con una leyenda, cerré este arcano con otra dedicada a los hijos de la viuda. Una leyenda que muy pocos conocen y que desvela  quien fue el verdadero constructor del  templo de Salomón: Hiram abiff el padre de la masonería y sus hijos de la viuda, cuyos conocimientos y argot, se paso generación tras generación hasta los constructores de las catedrales.
Con lo que si quieres formar parte de lo que descubrí en este arcano alcarria, te invito a que lo recorras y que te conviertas en ese iniciado o aprendiz  del medievo y que disfrutes  aprendiendo y descubriendo ese otro lado de la historia.








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